[Copy&Paste] Por qué volvió a ser gratificante ver los partidos del fútbol argentino

Nota para canchallena.com (La Nación) de Alberto Cantore y Diego Morini

En el actual torneo de Primera División, con propuestas más audaces y sin descensos, se multiplican las emociones en cada encuentro.


Parecía impensado, pero está sucediendo. No importa cómo, lo que vale es que finalmente volvió a ser gratificante sentarse delante de un televisor para ver fútbol. Y lo mejor del caso es que no sólo aquellos que pelean por el cetro doméstico son los responsables. No se reduce todo a un puñadito de poderosos, porque lo que atrae en el torneo de Primera División 2014 no lo motoriza el dinero, sino las ideas. Es River el que lleva el estandarte de una identidad que parecía perdida, pero también lo es Defensa y Justicia, que está en los puestos bajos de la tabla. Se ofrece por completo el Boca de Arruabarrena, que marcha a ocho puntos de la cima, pero también se muestra idéntico el Banfield de Almeyda, que apenas suma 13 unidades. Se mantiene expectante Lanús, pero Independiente y Racing se encargan de enviar mensajes en los que aseguran que nadie debe dejarlos al margen. Lo que sucede con la pelota no es una cuestión puramente matemática sobre quién va primero o segundo, sino de qué hace cada uno para expresarse en el campo. Porque definitivamente volvieron a ser importantes las formas, lo cual no es un dato menor en un fútbol en el que hasta hace unos meses reinaban la avaricia y el terror por tomar riesgos.


Un cambio de formación

La renovación de entrenadores le aportó al fútbol argentino una búsqueda diferente. Desde la disposición táctica hasta las metodologías de trabajo parecen haberse modificado en muchos de los clubes. La apuesta de Enzo Francescoli por Marcelo Gallardo resultó un disparador. El River del Muñeco está dando una muestra de que las corrientes nuevas tienen otra fisonomía, porque con casi los mismos futbolistas con que Ramón Díaz logró el último título Gallardo le dio un salto de calidad al grupo. Pero también sucedió con Arruabarrena en Boca, que le aportó frescura a un equipo que cargaba con el peso de tener que responderle a Carlos Bianchi. A Racing, el desembarco de Diego Cocca, que logró el ascenso con Defensa y Justicia, le permitió encontrar un estilo que lo mantiene expectante, y Almirón, en Independiente, aun cuando asume riesgos casi desmedidos para defenderse, le dio una impronta diferente a un equipo que retornó a la elite después de un durísimo año en el Nacional B. No todo se reduce a los equipos grandes, porque Almeyda con Banfield mantiene, en primera división, la misma fórmula que le permitió ganar el ascenso en 2014. Y Defensa y Justicia buscó mantener el estilo que había impreso Cocca con la contratación de Darío Franco, que supo respetar una idea, aunque con más vértigo, a pesar de no contar con un plantel de alto costo. Y también Lanús sabe bien qué implica esta renovación, porque sostiene el proyecto de los mellizos Barros Schelotto, una de las parejas más emblemáticas de la nueva generación de entrenadores.

Sin la histeria de los promedios

La eliminación de los descensos, por el cambio en el formato de los torneos a partir de 2015, quizá sea una buena parte de la razón por la que se achicó el pánico a perder. En otros momentos, acumular seis fechas sin éxitos o apenas ganar un partido en 12 encuentros habría eyectado a Pablo Quatrocchi del banco de los suplentes de Quilmes. O tal vez no habría sobrevivido Carlos Mayor como entrenador de Godoy Cruz, con una campaña de cinco derrotas en las que siempre le marcaron más de un gol, y apenas con tres triunfos. Las salidas de los técnicos en este certamen, como los casos de Carlos Bianchi y de Fabián Alegre, se vincularon con procesos gastados más que la con acumulación de resultados negativos. De todas maneras, eso de sostener proyectos es una cuestión que parece estar cada vez más arraigada, porque en el torneo anterior, hasta la fecha 12, sólo cambió de técnico Quilmes, que desvinculó a Blas Giunta y contrató a Caruso Lombardi. En el campeonato Inicial 2014 fueron tres los entrenadores que no resistieron a su cargo durante la primera docena de jornadas: Mario Sciaqua reemplazó a Rubén Forestello en Colón; Reinaldo Merlo a Luis Zubeldía en Racing, y Fabián Alegre a Diego Cagna en Tigre. Los cambios más significativos se dieron en el Final 2013, en cuyo arranque fueron cinco los DT removidos de sus cargos: Mauricio Pellegrino sucedió a Diego Cagna en Estudiantes; Forestello a Gabriel Perrone en San Martín (SJ); Miguel Brindisi al Tolo Gallego en Independiente; Pablo Morant a Roberto Sensini en Colón, y Caruso Lombardi a Gabriel Schurrer en Argentinos Juniors.

El respaldo de las cifras

Las estadísticas resaltan la saludable tendencia, aunque el mensaje más alentador se transmite al desafiar la mediocridad con propuestas audaces de juego. Los goles impresionan por su cantidad, y el 0-0 se fue convirtiendo en un marcador extraño en el campeonato. Recién en la 4a fecha, Belgrano y Gimnasia y Esgrima La Plata, en Córdoba, registraron el primer partido sin festejos. Y son apenas nueve los cotejos en los que los arqueros no fueron vencidos, una cifra baja si se compara con las que arrojaron los torneos anteriores. Si se toman como referencia los últimos cinco certámenes, el Clausura 2012, con 12 empates sin goles en la 12a jornada, es el que más se le acerca; el Final 2013, con 18, entraría como el peor.
Más prometedor aún es contabilizar los partidos con más de tres goles: la 6a fecha, con tres cotejos con un mínimo de tres festejos, es la marca menos llamativa. El caso opuesto: siete partidos terminaron con al menos celebraciones por triplicado en la 3a fecha. Otro dato: en ocho jornadas, la mitad de los partidos tuvo un mínimo de tres goles.
Un ejemplo: Godoy Cruz le ganó 4-3 a Tigre en un vibrante partido.
El líder River es el equipo con más goles a favor. Sus 26 conquistas casi duplican los 14 festejos que sumaba el equipo campeón de Ramón Díaz en el torneo Final 2014. Y con esos números podría disputar el récord de 52 goles que convirtió el River campeón del Apertura 1996, dirigido por el riojano. Aquel plantel, a esta altura del torneo, había anotado 30 veces, aunque el debut, frente a Gimnasia (LP), finalizó 0-0.
Con 308 festejos, el actual campeonato se posiciona entre los de más goles en los últimos ocho años. A 198 del total del Apertura 2006, a 265 del Apertura 1997, el torneo de mejor promedio por fecha, desde que se instalaron los denominados torneos cortos.
Después de años de mediocridad, el mejor mensaje es que el juego y la propuesta se volvieron más interesantes.